Este es el hermanamiento bloguero de esta semana, tal y como lo manda Cris (la jefa). Aún que con un pelín de retraso pero no creo que se enfade mucho.

De pequeño yo quería ser cada día una cosa, dependía del día.
Si veía un policía, pues quería ser policía.
Si veía un soldado, pues yo soldado.

Si íbamos al cine y la peli era de vaqueros, pues yo vaquero.


Y así podría seguir una larga lista de profesiones, pero la que más captaba mi atención era la de bombero, me encantaba la sirena de sus camiones rojos, el uniforme. Y lo de salvar vidas en los incendios con esas escaleras larguísimas me hacia soñar en mil y una aventuras, porque yo era un bombero muy heroico y me metía entre las llamas para sacar con vida a pobre abuelitos y niños, y después salía la noticia de mis salvamentos en los periódicos.

Los detectives privados y los espías también tenían para mi un interés especial.