Sobre la princesa Anastasia se han escrito ríos de tinta, se ha especulado, se ha fantaseado. Hoy en día a pesar de las técnicas de investigación mediante el ADN, tal vez no sepamos toda la verdad sobre Anastasia.

Anastasia Nicolaeivna Romanov-Oldenburg-Holstein-Gottorp y von Hessen, nace en Peterhof, Rusia, el 18 de junio de 1901. Hija del Zar Nicolás II Romanov y de Alexandra Feodorovna de Hessen.

Era la pequeña de las cuatro hijas del Zar y era muy conocida por ser quien cuidaba constantemente de su hermano el Zarevich Alexis, el pequeño de la familia.

Anastasia se crió junto a sus otras tres hermanas: Olga, Maria y Tatiana. Junto a ella siempre su adorado hermano Alexis de dos años menor que ella. Vivió alrededor de una corte sublime, pomposa y elegante. Pero Anastasia de carácter algo reservado, disfrutaba de realizar actividades lúdicas como también tenía entre sus aficiones, salir al campo, practicar tenis, jugar con sus hermanas o escuchando a su abuela paterna, la zarina Maria de Dinamarca que disfrutaba de contar miles de historias y cuentos infantiles. Sabemos que també asistió a actos protocolarios como las fiestas de Navidad o de Pascua de Resurrección. No hay muchos datos de la joven Anastasia desde su nacimiento hasta el final de sus días.

Anna Anderson era una joven veiteañera de ascendencia rusa que decidió abrirse al mundo bajo la identidad de la Gran Duquesa Anastasia Romanov de todas las Rusias, la misma que muriera en el verano de 1918, junto a toda la familia de Nicolas II, padres y hermanos.

Después de morir, Anna Anderson, se empezó a investigar la posibilidad científica de que ella fuera la autentica hija del zar Nicolás II. Un grupo de científicos, espeólogos, geólogos, genéticos y otros expertos de la medicina hallaron los restos de la familia imperial en 1991. En 1998 y gracias a las pruebas demostradas con el ADN se supo que todos los cadáveres encontrados pertenecían a la familia imperial. Los siete componentes eran sin dudarlo, el Zar Nicolás II, su esposa y todos sus hijos. Para la confirmación pidieron muestras de ADN a diferentes miembros de la realeza europea más cercana a los Romanov, a miembros de las casas reales danesa, británica y a la griega Se cree que también a los duques alemanes de Essen.

Los análisis y muestras de ADN de Anna Anderson que pudieron ser rescatados, grácias a una prueba que se le hicieron en vida durante una operación en 1979 en el Hospital Martha Jefferson, fueron comprobados y la resolución demostró que aquella mujer que en los años 20 y hasta el final de su vida defendía su identidad como Anastasia Romanov, no era la auténtica.
Científicos estadounidenses, británicos y rusos realizaron pruebas de ADN, consiguiendo coincidencias de muestras seguras en 99,8%. Los restos de Yekaterimburgo eran de los Romanov.
La única divergencia que se presentó entre los científicos fue por la identidad de una de las tres hijas del zar sepultadas en la fosa de mayor tamaño. Si bien las dos de mayor edad eran, indiscutiblemente, Olga y Tatiana, la de menor edad podía ser tanto María como Anastasia (tercera y cuarta hijas de Nicolás y Alejandra). El experto ruso aseguraba que se trataba de Anastasia, y el norteamericano se inclinaba por María. Ganó la hipótesis rusa, y se identificó el tercer cuerpo como la hija menor de los Romanov. Las cenizas de la tumba vecina, entonces, fueron atribuidas a los restos mortales de María y Alexéi, con lo que se aclaraba de forma definitiva el misterio.
A modo de curiosidad os dejo este enlace en el que se habla de una posible princesa Anastasia que vivió en Argentina.

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