Cuando aún era yo un joven conejo, compartía vivienda con un gnomo, que según decía él había sido enano de Blanca nieves. Era buen chaval, pero un poco pesadito, y con muchas fantasías.

¿Entendéis cuando os digo que era pesadito?

Un día cansados de que nos tuvieran adornando un viejo ordenador en una vieja fábrica de peluches, tomamos los dos una decisión.

Joanet se montó en mi lomo como tantas veces lo habia hecho

Y decidimos escaparnos


ESTO ES TODO AMIGOSSSSS...HASTA EL PROXIMO CAPITULO